El sastrecillo valiente


Un día un sastrecillo mató siete moscas de un solo golpe, orgulloso de su hazaña se hizo un cinturón que decía Siete de un Golpe. Y se encaminó a conocer el mundo y presumir su logro. En su camino se topa con un gigante, que cree que ha matado a siete hombres y le reta a ver quién es más fuerte. El sastrecillo usa su ingenio para salir victorioso y el gigante decide llevarlo a la caverna con sus demás compañeros, le ofreció una cama, pero era demasiado grande para el hombrecito; así que, se acomoda en otro lugar. A medianoche, el gigante golpeó la cama esperando acabar con el sastrecillo. Pero a la mañana siguiente este apareció saltando contento, los gigantes creyendo que iba a matarlos a todos, salieron corriendo, cada uno por su lado.

El sastrecillo siguió su camino, llegando al jardín del palacio real cuando los cortesanos leyeron en el cinturón: Siete de un golpe. Pensaron que era un hombre de guerra y no lo querían entre los suyos. El rey pensaba deshacerse de él enviándolo a acabar con dos gigantes que causaban enormes daños en el reino, pero de nuevo salió victorioso gracias a su ingenio. Entonces el rey con grandes promesas, le sometió a distintas pruebas para librar al reino de un unicornio y un jabalí. El sastrecillo logró todo lo encargado, confirmando a todos que era un temible guerrero. Y de esta forma, consiguió la mitad del reino y la mano de la princesa.

Casado con la princesa ella lo escucha hablar en sueños y descubre que es un vulgar sastre, cuando se lo cuenta a su padre deciden deshacerse de él. Pero el fiel escudero del sastrecillo le avisa que esa noche irán por él, así que al llegarse la hora el sastrecillo dice en voz alta: -Mozo, cóseme la chaqueta y echa un remiendo al pantalón, si no quieres que te dé entre las orejas con la vara de medir. He derribado a siete de un solo golpe, he matado a dos gigantes, he cazado a un unicornio y a un jabalí. ¿Crees acaso que voy a temer a los que están esperando frente a mi dormitorio?-

Los criados, al oír estas palabras, salieron huyendo como alma que lleva el diablo y nunca jamás se les volvería a ocurrir el acercarse al sastrecillo. Y así, el joven sastre siguió siendo rey durante toda su vida.


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