Aladino y la Lámpara Maravillosa

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Erase una vez una viuda que vivía con su hijo, Aladino. Un día, un misterioso extranjero ofreció un trabajo al muchacho. Le ordenó entrar en una cueva traer su vieja lámpara de aceite, y que no tocara nada más.

Una vez en el interior, Aladino vio un recinto cubierto de monedas de oro y piedras preciosas, por lo cual supo que el extraño era un Brujo, que le impidió salir, empujándolo nuevamente dentro de la cueva. Pero al hacerlo perdió un anillo que cayó a los pies de Aladino. Después el Brujo bloqueó la entrada de la cueva con una roca.

Aladino tuvo miedo. Sin pensarlo, recogió el anillo y se lo puso en el dedo. Mientras pensaba en la forma de escaparse, le daba vueltas y vueltas y un Genio sonriente apareció. Este lo regresó a casa.

El joven narró a su madre lo sucedido y le entregó la lámpara. La señora la frotó para limpiarla y un nuevo Genio apareció, era más grande que el primero y cumplió sus deseos por años, se contentaban con muy poco y el Genio se encargaba de suplir todas sus necesidades.

Aladino creció y se convirtió en un joven apuesto. Un día vio a la hija del Sultán y quedó locamente enamorado de ella. Pidieron un cofre de joyas al Genio para ofrecerlo al Sultán y pedir la mano de su hija. El Sultán estaba muy impresionado, sin embargo pidió mas pruebas de la riqueza de Aladino para garantizar el bienestar de su hija. No fue difícil para el Genio cumplir las peticiones del Sultán y poco tiempo después, Aladino y Halima se casaron y le mandó al Genio construir un hermoso palacio al lado del del Sultán.

Pero la felicidad de la pareja fue interrumpida el día en que el malvado Brujo regresó a la ciudad disfrazado de mercader. Cambiando lámparas viejas por nuevas. Halima que no conocía hasta entonces el secreto de la lámpara, se la entregó. El Brujo frotó la lámpara y dio una orden al genio. En una fracción de segundos, Halima y el palacio subieron muy alto por el aire y fueron llevados a la tierra lejana del Brujo.

Cuando Aladino regresó, vio que su Palacio y su esposa habían desaparecido. Pidió entonces al Genio del Anillo que se los devolviera, pero el poder de este no era suficiente, en su lugar llevó a Aladino al palacio del Brujo.

Una vez ahí, junto a Halima pudo deshacerse del Brujo, tomó la lámpara y el genio lo llevó flotando el Palacio hasta el reino del Sultán. Una gran fiesta fue organizada para celebrar la felicidad de Aladino y Halima que vivieron felices por siempre…


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