Archivo de la categoría: Cuentos

La ruta del mal

La ruta del malMuchos de los cuentos de terror tenebrosos oídos y de mayor popularidad, son de los que acontecen en las carreteras, donde muchos al conducir ven a hombres o mujeres parados en medio de la ruta intactos y sin moverse, o simplemente caminando como perdidos en los bordes de la autopista haciéndoles creer a los más incautos que se trata de personas vivas, cuando en realidad no es así.

Uno de los que se escucha a menudo son las continuas y repitentes incidencias de varios conductores.

El desarrollo del susto empieza cuando un conductor va yendo por la carretera y de pronto ve a un hombre joven con el pulgar levantado para que lo jalen a alguna ciudad, al muy estilo mochilero, a medida que el piloto disminuye la velocidad de su auto se percata que detrás del muchacho hay otro 3 tipos escondidos entre los arbustos, por lo que espantado el chofer termina acelerando por temor a que se trate de una banda de delincuentes que quieran asaltarlo o peor aún asesinarlo para despojarlo de sus pertenencias.

Feliz de no haber subido al coche a esos posibles malhechores, el conductor continúa acelerando por lo que al ponérsele el indicador de la gasolina en cero para en alguno de los autoservicios más cercanos.

En cuanto llega al lugar mira que el operario de la estación se aleja horrorizado del coche, es entonces que el conductor baja del auto y boquiabierto se queda paralizado al notar que en una de sus manijas del auto se encuentran cuatro dedos humanos.

Si sales de viaje o de paseo por una carretera de la cual ya has oído historias de fantasmas, ni te atrevas a pegártela de buena gente, los espectros podrían estar a punto de hacerte una mala jugada y pegarte el susto de tu vida.

El sabor de la carne

El sabor de la carneAl comenzar esta aventura de escribir en un blog en donde personas de todo el mundo pueden leer lo que publiques, sin tener que dejar la comodidad de su hogar, me parecía algo increíble.

Sin embargo, me preocupaba el hecho de que solamente contaba con 5 leyendas de terror para comenzar. Por fortuna, ha sido la misma gente la que me ha hecho el favor de relatarme sus experiencias sobrenaturales y de ese modo, este espacio ha ido creciendo paulatinamente hasta convertirse en lo que es ahora.

Bien, luego de este pequeño paréntesis, vayamos a la historia del día de hoy.

La vida de Daniel transcurría de forma absolutamente normal. Es decir, por las mañanas se levantaba temprano para ir a su oficina, luego desempeñaba ahí sus labores y en la noche regresaba a su casa muerto de cansancio dispuesto a repetir este ciclo día tras día.

Sin embargo, una madrugada fue despertado por un fuerte olor. El primer pensamiento que pasó por su mente era que su casa se estaba incendiando, más al realizar la inspección con más calma se dio cuenta que aquella sustancia de aroma peculiar provenía del exterior.

Cerró la ventana y se metió entre las frazadas con el propósito de volver a conciliar el sueño. Pasaron las horas hasta que la luz del sol lo despertó con un sabor extraño en su boca. Al destaparse notó que tanto él como su ropa estaban bañados en sangre.

– ¿Qué fue lo que pasó? Se preguntaba internamente mientras bajaba a la sala.

Allí varios oficiales de policía lo estaban esperando:

– Las manos sobre la cabeza. Tiene derecho a un abogado, tiene derecho a permanecer en silencio… Le decía uno de los agentes en lo que le colocaba las esposas.

– ¿De qué se me acusa?

– Del homicidio de la mujer que yace en el comedor.

– ¿Cuál mujer?

– A la que usted mató, descuartizó y devoró por la noche.

– Es una calumnia.

– No mi amigo, lo tenemos firmado en vídeo. Las cámaras de su alarma de seguridad se activaron en el momento en que usted saltó por la ventana. Del mismo modo, quedó registrado el momento en el que usted metió a la fuerza a la mujer y la mato.

El hombre recordaba todo eso, pero creía que había sido un sueño. Desde luego, ninguno de los presentes creyó su historia y fue trasladado a un manicomio.

Lo cierto es que hay algunos gases pueden causar alucinaciones. Mucho cuidado.

La abuelita de Martín

La abuelita de MartínLes voy a contar una historia que me pasó cuando estaba estudiando 3er año de primaria. Yo tenía un amigo con el que jugaba siempre en la hora del recreo y siempre me hacía la invitación para ir a comer a su casa pero mi mamá nunca me daba permiso porque le daba miedo que me pasará algo en el camino a su casa.

Martín se convirtió en mi mejor amigo y varias ocasiones lo invité a comer a mi casa y una ocasión le dijo a mi mamá que ya era tiempo que me dejara ir a mí a su casa. Mi mamá aceptó darme permiso ya que conocía a la mama de Martín y sabía que era una buena familia.

Al día siguiente al salir de la escuela nos dirigimos a la casa de mi amigo Martín para comer, en cuanto llegamos a su casa me dio un olor a huevo podrido, obviamente no dije nada por educación, al pasar a la sala miré a una viejecita sentada en una mecedora vieja tejiendo algo, la salude y Martín se me quedó viendo, como si le fuera molestado que saludara a la viejita que deduje era su abuela.

Fuimos a la cocina y ahí se encontraba la mamá de Martín, su papá y su hermana. Nos sentamos a comer y cuando todos ya habían empezado a disfrutar de la comida les pregunté que si porque la señora mayor que estaba en la sala no estaba comiendo con nosotros. Todos se quedaron serios y callados mientras la mamá de Martín se dirigía llorando a su habitación. Todos siguieron comiendo y al terminar me fui a casa un poco confundido.

Al día siguiente en la escuela Martín me contó lo que había sucedido; hacía un mes que su abuelita había fallecido en esa casa y que a ella le encantaba coser en esa silla.

Desde entonces no voy a la casa de Martín porque me da miedo que su abuelita se me vuelva a aparecer.

Las hadas

Las hadas

Charles Perrault


Érase una viuda que tenía dos hijas; la mayor se le parecía mucho a la madre. Ambas eran desagradables y orgullosas. La menor, verdadero retrato de su padre por su dulzura y suavidad, era además muy bella. Por tal razón esta madre consentía a su hija mayor y maltrataba a la menor haciéndola trabajar sin cesar.

La pobre niña tenía que ir dos veces al día a buscar agua lejos de casa, y volver con una enorme jarra llena. Sigue leyendo

El cofre volador

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Érase una vez el hijo de un rico comerciante que había heredado una gran fortuna y vivía alegremente, hasta que se le terminó el dinero. Sus amigos lo abandonaron; pero uno de ellos, le envió un viejo cofre con este aviso: -¡Embala!-. El consejo era bueno, pero como nada tenía que embalar, se metió él en el baúl.

Era un cofre curioso: echaba a volar en cuanto se le apretaba la cerradura. Y así lo hizo; en un santiamén, el muchacho se vio por los aires, vuela que te vuela y de este modo llegó a tierra de turcos. Una vez allí, con su baúl volador entró por la ventana de un gran castillo donde vivía la hija del rey, a la que se había profetizado que quien se enamorara de ella la haría desgraciada. Sigue leyendo

La nuez de oro

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María era la hermosa hija del leñador. Era una niña muy buena y generosa. Todos los días, antes de irse a la escuela, salía al bosque a buscar bayas frescas para la comida. Siempre se preocupaba por los demás y por ello era muy querida en la escuela. Un día, mientras la pequeña daba su acostumbrado recorrido por el bosque, descubrió una preciosa nuez de oro, a un lado del camino. Justo cuando se disponía a guardarla en su bolsillo, alguien dijo a su espalda: Sigue leyendo

El soldadito de plomo

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Había una vez, un juguetero que fabricó un ejército, de soldaditos de plomo, pero como este no le alcanzó dejó el último soldadito sin una pierna.

Pronto, los militares fueron regalados a un niño y ahí el soldadito sin pierna conoció a una preciosa bailarina de papel. Ella tenía los brazos alzados y una pierna levantada hacia atrás, de tal manera que no se le alcanzaba a ver. El soldadito de plomo estaba convencido de que era “La chica ideal”, porque le faltaba también una pierna. Sigue leyendo

El ratoncito, el pajarito y la salchicha

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Érase una vez un ratoncito, un pajarito y una salchicha que llevaban mucho tiempo viviendo muy bien juntos. El trabajo del pajarito consistía en volar todos los días al bosque y llevar leña a casa. El ratón tenía que llevar el agua, encender el fuego y poner la mesa, y la salchicha tenía que cocinar.

Un día el pajarito le contó a otra ave, la maravillosa vida que llevaba. Pero este le respondió que era un desgraciado, pues hacía el peor trabajo mientras los otros dos se pasaban el día muy a gusto en su casa. Sigue leyendo