Cuento infantil el chango Chaim

Cuento infantil el chango Chaim

Desde que pudo hablar,Chaim les suplicaba a sus papás que lo dejaran trabajar en un circo. Era indudable que el pequeño mico tenía muchísimo talento. Podría subir hasta lo más alto de una palmera en un suspiro. Ya en la adolescencia, se balanceaba en las lianas mejor que Tarzán y podía imitar los movimientos de los hombres.

La idea de trabajar en un circo le vino gracias a que cerca de la aldea donde creció, año con año se asentaba una gran carpa en donde los actos de acrobacia y magia eran la delicia de chicos y grandes.

Sin embargo, su padre trataba a toda costa de que el joven siguiera su destino en la jungla.

– Hijo, ¿para qué quieres que montones de personas te vean? Puede que no les agrades a todos.

– Si, papá, pero creo que no hay mejor alimento que el aplauso de un público que aprecie tu talento.

– ¿Porque mejor no sigues el ejemplo de tu primo Kong, quien con tan sólo aventar unos cuantos barriles vacíos, se convirtió en uno de los personajes más famosos de los videojuegos a principios de la década de los 80. Aún hoy en día, se siguen vendiendo recopilatorios de sus hazañas e inclusive han creado una serie de cuentos infantiles sobre sus aventuras. Dijo su madre.

– Lo entiendo mamá, pero Kong es un gorila gigante y yo sólo soy un chimpancé. Además únicamente les estoy pidiendo que me den la oportunidad de hacer una audición, si no resulta como yo espero, prometo que jamás volveré a hablar del tema y haré lo que ustedes quieran.

A fin de cuentas, su madre no pudo negarse a la petición de su hijo, ya que vio en sus ojos el reflejo de alguien que tenía potencial de llegar a lo más alto del firmamento. Ella misma lo acompañó al circo.

El personal de la carpa quedó tan impresionado que velozmente lo hicieron firmar un contrato de cuatro temporadas, con el eslogan de “Chaim el chango acróbata”. Con el paso de los años su nombre se escribió en letras doradas y muchos micos de aquella jungla lo tomaron como inspiración.

Mi consejo es que tú también sigas tus sueños.

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