El Cuervo y la Zorra

cuentos infantiles el cuervo y la zorra

Erase una vez un cuervo, el de más negro plumaje, que habitaba en el bosque y que tenía cierta fama de vanidoso. Se encontraba muy contento sobre las ramas de un árbol, saboreando un queso que había robado al ama de la casita blanca cruzando el campo.

Todo esto fue visto por una astuta zorra, que llevaba bastante tiempo sin comer y mientras veía al cuervo disfrutar, pensaba: -Ay, si yo pudiera a mi vez robar a ese ladrón!-. Así que se dirigió a él con esa intención: -Buenos días, señor cuervo-. El cuervo callaba. Miró hacia abajo y contempló a la zorra, amable y sonriente. -Tenga usted buenos días -repitió aquella, comenzando a adularle de esta manera: -Vaya, que está usted bien elegante con tan bello plumaje!-.

El cuervo, que, como ya sabemos era vanidoso, siguió callado, pero contento al escuchar tales elogios. -Sí, sí prosiguió la zorra. Es lo que siempre digo. No hay entre todas las aves quien tenga la gallardía y belleza del señor cuervo-. El ave, sobre su rama, se esponjaba lleno de satisfacción. Y estaba convencido de que todo cuanto decía el animal que estaba a sus pies era verdad.

La voz de aquella astuta volvió a sonar: -Bello es usted, a fe mía, y si su voz es tan hermosa como deslumbrante es su cuerpo, creo que no habrá entre todas las aves del mundo quien se le pueda igualar en perfección-.

Al oír aquel discurso, quiso demostrar el cuervo a la zorra su armonía de voz. Abrió su negro pico y comenzó a graznar, sin acordarse de que así dejaba caer el queso, que se apresuró la zorra en recoger. Y entre bocado y bocado se burlaba del ave, que se quedaría con el estomago vacio, mientras ella disfrutaba del queso. Nuestro cuervo hubo de comprender, que nunca debió admitir aquellas falsas alabanzas. Desde entonces apreció en el justo punto su valía, y ya nunca más se dejó seducir por elogios inmerecidos.

Y cuando, en alguna ocasión, escuchaba a algún adulador, huía de él, porque, acordándose de la zorra, sabía que todos los que halagan a quien no tiene meritos, lo hacen esperando lucrarse a costa suya. Y el cuervo escarmentó de esta forma para siempre.

Fin

2 pensamientos en “El Cuervo y la Zorra

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *