El ogro del bosque

cuentos infantiles el ogro del bosque

Había una vez una anciana que vivía con sus tres hijos en una casita de madera, a la entrada de un bosque muy oscuro.

Un año, al acercarse el invierno, la anciana pidió a su hijo mayor que fuera al bosque y cortara un árbol para hacer leña. Pero, al hijo mayor no le gustaba trabajar, y fue de mala gana. Cuando llegó, se acercó al árbol más podrido pensando que sería más fácil cortarlo.

Tras el primer golpe del hacha, sintió que alguien le tocaba el hombro. Se volvió y vio a un horrible ogro. Tenía un ojo rojo en el centro de la frente. La nariz era de color morado, llena de bultos y retorcida como las raíces de un árbol.

-¡Oye, chico! -gritó el ogro-. Si derribas un solo árbol de mi bosque, te romperé en cincuenta pedazos.

Él joven tiró el hacha y corrió a casa tan rápido como pudo para contarle a su familia lo sucedido.

El segundo hijo de la familia se burló de él, y se ofreció a ir por la leña al siguiente día. Al amanecer, tomó un hacha grande y se fue al bosque, encontró un árbol tan grande que tenía leña suficiente para todo el invierno.

-¡Trac! ¡Trac! ¡Trac! ¡Trac! ¡Trac! -resonaron los golpes del hacha. Pero antes de que hubiera llegado a la mitad del tronco, apareció el ogro.

-¡Eh, ¿Qué haces?! Levanta otra vez esa hacha y te haré cien pedazos.

Pero al ver que el muchacho no abandonaba la tarea, el ogro no tuvo más que demostrar su fuerza, arrancó una rama muy grande. Luego la partió en su rodilla y comenzó a romperla en astillas. El chico huyó veloz hacia casa. Temblando de miedo.

Como aún seguían sin leña, el hijo menor de la anciana quiso ir al bosque, pero la viejecita se negaba a permitirlo ya que él era aún muy pequeño y ante tremendo ogro no tendría oportunidad. Pero a pesar de sus temores, su madre le dejó ir y probar suerte en el bosque.

Así pues, al día siguiente, el tercer hijo tomó el hacha más grande que había en la casa. Era tan pesada que apenas podía llevarla. Fue al armario de la cocina y tomó un queso muy blando que tenía la cáscara dura.

Al llegar al bosque, se acercó al árbol más grande que pudo encontrar. Hizo un gran esfuerzo para levantar el hacha, pero era tan grande que tuvo que dejarla caer… Sin embargo, el sonido hizo que el ogro acudiera furioso. Rugió con gran voz:

-¡Oh, no! ¡Otro más! ¡Y no es más que un niño! Si cortas ese árbol, te haré en mil pedazos.

El niño se enfrentó al ogro y gritó: -Si lo intentas, te destrozaré igual que a esta piedra. Al decir esto, el niño agarró el queso blando y lo apretó con fuerza. El queso se deshizo en su mano salpicándolo todo y el chorro más grande fue a dar en el único ojo del ogro.

-¡Está bien! ¡Está bien! -gritó el ogro-. Me rindo. ¡No me aplastes como a la piedra! Puedes cortar todos los árboles que quieras, o te los cortaré yo, si prefieres, y te llevaré a casa los troncos.

Desde ese día, el ogro se encargó de que la anciana y su familia tuvieran toda la leña que necesitaban.

Cuentos originales de la colección Salvat, “El cuenta cuentos”

5 pensamientos en “El ogro del bosque

  1. elmer james

    es muy bonito tener la oportunidad de en contar con cuentos como estos para los niños y presentarlos cuando pidan trabajos en los establecimientos de estudio feliz dia que dios los bendigan

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