Los tres enanitos del bosque


Erase una vez un par de viudos que se unieron en matrimonio. La mujer odiaba a su hijastra y un día de invierno, la envió al bosque, cubierta con un vestido de papel, en busca de fresas. La niña llegó hasta una casita, con tres enanitos. Se portó amable y compartió con ellos su comida. Los enanitos decidieron premiarla por ser tan buena y acordaron que sería más bella cada día, que sus palabras se convertirían en oro y que un Rey la tomaría por esposa.

Al volver a casa con el encargo, contó lo que había sucedido y salían de su boca monedas de oro. Su hermanastra llena de envidia fue también a la casa de los enanitos. Irrumpió y comió suculentas comidas sin ofrecerles un poco. Se portó grosera y los enanos acordaron, que fuera cada día más fea, que saltaran sapos de su boca, y tuviera cruel agonía.

Un día el Rey la vio a la hermosa joven en el rio y la convirtió de inmediato en Reina. Al año dio a luz un hijo. La madrastra y su hija, fueron al Castillo con el pretexto de hacerle una visita. Como el Rey estaba fuera, arrojaron a la Reina al rio y pusieron a la hermanastra en su lugar. Al regresar el Rey la madrastra le dijo que su esposa estaba enferma, por eso saltaban sapos de su boca.

Y así pasaron los días, por las noches, la Reina venia al Castillo convertida en pato y ayudada de un siervo atendía a su hijo. Al tercer día, le pidió al criado que le dijese al Rey que blandiera tres veces su espada sobre su cabeza, hecho esto el espíritu se convirtió en su esposa e hicieron castigar a las dos mujeres bandidas.

Fue así que la muchacha vivió feliz, gracias a su bondad y la ayuda de los enanitos.

Hermanos Grimm


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